MÁS VEHÍCULOS EN LAS CALLES, MENOS CALIDAD AMBIENTAL

  • En el Área Metropolitana de Buenos Aires 8 de cada 10 personas se movilizan en colectivo.
  • El uso de vehículos como principal medio de transporte genera contaminación sonora y del aire.
  • Buenos Aires es la ciudad más ruidosa de América Latina y su aire está contaminado por encima de los límites aconsejables para la salud.

Por Gustavo Stancanelli, @GusStancanelli

 El transporte automotor y el estado del ambiente en la región metropolitana de Buenos Aires, donde circulan 17 mil colectivos por día que transportan más de 1700 millones de pasajeros al año, son temas indisociables. A ese número se suman los más de 1 millón 300 mil vehículos que ingresan todos los días a la ciudad y el millón registrado en la propia CABA, según datos de Vialidad Nacional.

 Esta enorme masa de automotores circulando por el AMBA (área metropolitana de Buenos Aires) emiten gases de efecto invernadero por la quema de combustibles fósiles, que no solo agravan las consecuencias del cambio climático, sino que contaminan el aire* y son mayormente responsables que la ciudad de Buenos Aires ocupe el primer puesto entre las metrópolis más ruidosas de América Latina. Como ya se mencionó en otra entrada de este blog, el “honor” que trae aparejado estar en lo más alto del podio se paga caro. El ruido ambiental puede producir incapacidad en la escucha con trastornos de la comprensión, presión arterial, cefalea, taquicardias y perturbación del sueño, entre otras graves consecuencias para la salud.

 Según datos del Cippec** difundidos en los medios, no se llevan adelante políticas consistentes que gestionen de manera eficiente y con una mirada integral el sistema de transporte público de la región, que está atravesado por múltiples jurisdicciones. En Buenos Aires se da la paradoja que aumentó tanto la cantidad de pasajeros que transporta el sistema público, un millón más en una década de los cuales casi el 80% viaja en colectivo, como la de vehículos privados.

 Antonio Brailovsky, experto en temas ambientales, coincide que los niveles de ruido de la capital porteña son muy altos a causa del tránsito y que además provocan contaminación en el aire, embotellamientos y despilfarro de metal y petróleo. “Hay ciudades que están tratando de hacer cosas para superar estos problemas, hay distintas estrategias. Cuando se plantea que en París no hay ningún punto de la ciudad a más de 5 cuadras del subte, se fortalece el transporte público tanto en términos de calidad como ambientales”, afirma.

 Los números le dan la razón a Brailovsky; por la red de subterráneos viajaron durante el 2015 cerca de 300 millones de pasajeros, casi seis veces menos que a través de los colectivos. La historia de Buenos Aires como pionera en el desarrollo del subte en América Latina a principios del siglo XX es conocida, pero los 61 Km de extensión actual de la red quedaron muy por detrás, por ejemplo, de los 103 km de Santiago de Chile. Un dato, Santiago inauguró su primera línea de subterráneos en 1975, sesenta y dos años después que la capital argentina. Por otra parte, el Gobierno de la Ciudad apostó fuerte al Metrobus como eje principal de su política de transporte urbano. La red ya cuenta con 59,6 km de recorrido, casi lo mismo que el subte, y su principal virtud es la reducción de los tiempos de viaje. También disminuye los embotellamientos gracias a los carriles exclusivos, pero en definitiva no resta parque automotor de las calles.

 Para Fabio Quetglas, Director de la Maestría en Ciudades de la UBA, es evidente que el aumento de la inversión en autos privados de las familias y empresas en los últimos 40 años es superior a la que se ha hecho en conformación de un espacio de convivencia ciudadana, infraestructura o en alternativas eficientes que desalienten el uso irracional del auto. “La agenda ambiental urbana está atrasada, pero los esfuerzos pro-peatonalización y en favor del transporte público van en el buen sentido. Creo que Buenos Aires merece una más extensa red de subterráneos e incluso su extensión a barrios como Paternal o Barracas podría ser el eje de un proyecto de renovación barrial con aportes públicos y privados”, puntualizó.

 *El año pasado la Organización Mundial de la Salud publicó un informe donde aseguraba que el tránsito, las centrales termoeléctricas y las industrias son las principales causas que Buenos Aires supere en un 30% el nivel partículas contaminantes en la atmósfera riesgosa para la salud. Esa contaminación aumenta el riesgo de sufrir cáncer de pulmón, infartos, ataques cerebrovasculares y asma.
**Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento.

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