LOGRAR LA GENERACIÓN DE ENERGÍA LIMPIA Y ACCESIBLE COMO OBJETIVO DE DESARROLLO SOSTENIBLE

  • Entre 1990 y 2013 el consumo de energía a nivel global aumentó alrededor del 54 por ciento, por encima del crecimiento de la población mundial, que fue del 36 por ciento en el mismo periodo.
  • Lograr la generación de energía limpia y accesible es el Objetivo de Desarrollo Sostenible N° 7 que Naciones Unidas estableció para el año 2030.
  • En los últimos 10 años, el sector energético se ha mantenido como el mayor contribuyente en la generación de gases de efectos invernadero, representando el 72 por ciento de las emisiones mundiales en 2013.
  • En la región, México, Chile, Brasil y Colombia lideran ranking en materia de políticas de energías renovables y eficiencia energética, según relevamiento del Banco Mundial.

Por María Eugenia Testa

De acuerdo a los Indicadores del Desarrollo Mundial del Banco Mundial, entre 1990 y 2013 el consumo de energía a nivel global aumentó alrededor del 54 por ciento, por encima del crecimiento de la población mundial, que fue del 36 por ciento en el mismo periodo. En ese mismo lapso, el consumo de electricidad per cápita se incrementó más del 46 por ciento, y ya hacia el año 2012, el 85 por ciento de la población logró tener acceso a la electricidad[1].

Lograr la generación de energía limpia y accesible es el Objetivo de Desarrollo Sostenible N° 7 que Naciones Unidas estableció para el año 2030, cuando se calcula que la población mundial será de alrededor de 8.300 millones.

Pero como puede verse, el desafío planteado es doble. La generación de energía en base a combustibles fósiles es responsable en gran parte de la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) a la atmósfera. En los últimos 10 años, el sector energético se ha mantenido como el mayor contribuyente, representando el 72 por ciento de las emisiones mundiales en 2013[2].

En este marco, se debe impulsar el acceso a la energía y, al mismo tiempo, mejorar la eficiencia energética y avanzar rápidamente hacia la generación de energía de fuentes renovables. Estos tres son los ejes indiscutibles para el desarrollo sostenible.

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) estima que la iluminación representa aproximadamente el 15 por ciento del consumo mundial de electricidad y el 5 por ciento de las emisiones globales de GEI.

Durante los últimos años, el sector de la iluminación ha experimentado avances revolucionarios en materia tecnológica, lo que impulsa un recambio masivo de artefactos menos eficientes por otros que lo son más. Se estima que el mercado mundial de la iluminación crecerá en casi el 60 por ciento en el período de 2010-2020[3]. La tecnología LED (Light-Emitting Diode, diodos emisores de luz) ha cambiado radicalmente al sector.

En la misma dirección han avanzado los electrodomésticos y demás artefactos electrónicos, pero a la vez que ahorran más energía (el etiquetado es una herramienta clave para el consumidor) cada vez más actividades dependen de estos artefactos.

En materia de energías limpias, en su reporte “Energía Renovable Estadísticas 2017”, publicado el 30 de abril, la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA por sus siglas en inglés)  señala que el 2016 fue un año record para las energías renovables. La capacidad de generación de fuentes renovables aumentó en un 8,7 por ciento el año pasado (161 gigavatios (GW)), alcanzando una capacidad instalada global de 2.006 GW.

Por otro lado, IRENA muestra que la capacidad de electricidad renovable “off grid” (fuera de la red) alcanzó los 2.800 megavatios (MW) a finales de 2016, abasteciendo el consumo de 300 millones de personas.

Algunos países han avanzado ya en regulación de la generación de energía de fuentes renovables de manera distribuida (“on grid”), avanzando hacia un sistema cada vez más descentralizado. La generación distribuida, además de sumar nuevos “microgeneradores” a los productores de energía, contribuye a la eficiencia del sistema, ya que evita pérdidas en el transporte.

En febrero de este año, el Banco Mundial presentó las conclusiones fundamentales de su informe “Indicadores de las regulaciones para la energía sostenible” (RISE, por sus siglas en inglés), un primera calificación de políticas de este tipo, que evalúa el clima de inversión en 111 países en tres esferas principales: acceso a la energía, eficiencia energética y energía renovable.

Para la región, el RISE arroja que México, Chile, Brasil y Colombia lideran el ranking. Para el caso de Argentina, el reporte destaca que recientemente el país ha retomado su fuerza en el desarrollo de energías renovables principalmente con un marco regulatorio novedoso y políticas de incentivos para inversiones y equipos que utilizan energía renovable o promueven la eficiencia energética.

Es decir, nuestro país recién está iniciando el camino para el cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible N° 7. Una serie de normas y políticas (sobre todo en lo que refiere a microgeneración) aún están pendientes. Los años perdidos fueron muchos, por lo que hoy no sólo se debe ajustar la dirección del cambio, sino también aumentar la velocidad.

[1] Datos Banco Mundial: http://datos.bancomundial.org/indicador/EG.USE.ELEC.KH.PC?end=2013&start=1971&view=chart

[2] Datos World Resources Institute, 2017.

[3] Banco Mundial: “A greener path to competitiveness policies climate action in industries and products”, 2016.

 

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