MICROPLÁSTICOS Y SUSTANCIAS QUIMICAS PELIGROSAS, OBSTACULOS PARA LA CIRCULARIDAD

  • El PNUMA publicó el segundo informe sobre estado de situación mundial de la industria de las sustancias químicas, en el que alertan que es urgente la adopción de medidas para reducir los impactos perjudiciales para el ambiente y la salud.
  • Calculan la producción de sustancias químicas actual de 2.300 millones de toneladas se duplicará en los próximos diez años y destacan los riesgos teniendo en cuenta que el 62% de las 345 millones de toneladas de productos químicos consumidos en Europa en 2016 fue peligroso y perjudicial para la salud
  • Los plásticos en general, y los microplásticos específicamente, representan un grave problema debido al crecimiento de la economía del plástico y de los productos “químico-intensivos”, que demandan aditivos y productos químicos utilizados en su producción.
  • Entre otras tendencias, resaltan que los microplásticos son un obstáculo para la economía circular, porque dificultan el reuso y reciclaje.
  • Los microplásticos se suman a los residuos farmacéuticos, mercurio y muchas otras sustancias que generan preocupación, que se han detectado en cuerpos de agua y en animales marinos, que a menudo son consumidos por los seres humanos.

Por Lorena Pujó @Lo_Pujo

El objetivo global de reducir los impactos perjudiciales de productos químicos y residuos no se logrará en 2020, afirmaron hace algunas semanas representantes del Programa de Naciones Unidas para el Ambiente -PNUMA- en el informe sobre la situación de sustancias químicas a nivel mundial “Perspectivas Globales sobre los químicos – de los legados a las soluciones innovadoras” [1] y alertaron que la adopción de medidas y una acción mundial más ambiciosa es urgente.

Ese objetivo fue establecido en Plan de Acción de Johannesburgo de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible en 2002 en la que los gobiernos acordaron “lograr, para 2020, que los productos químicos se utilicen y se produzcan de manera que se reduzcan al mínimo los efectos adversos sobre la salud humana y ambiente”. Ante el incumplimiento, ahora presentan una serie de 10 áreas de acción para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS) más allá de 2020.

En el informe destacan que la producción y el consumo de productos químicos están aumentando rápidamente en las economías emergentes y que las cadenas de proveedores mundiales y el comercio de productos químicos y productos se están volviendo cada vez más complejos. Calculan que la producción de sustancias químicas actual de 2.300 millones de toneladas se duplicará en los próximos diez años, con los consecuentes impactos en la salud y el ambiente. La Agencia Europea de Medio Ambiente estima que el 62% de las 345 millones de toneladas de productos químicos consumidos en Europa en 2016 fue peligroso y perjudicial para la salud.

El número total de químicos industriales en el comercio a nivel mundial se estima entre 40.000 y 60.000 (aunque el número de sustancias químicas registradas por el American Chemical Society’s global Chemical Abstracts Service supera los 142 millones) y sólo 6.000 de estos químicos representan más del 99 por ciento del volumen total), según un informe de 2018 elaborado en conjunto por el PNUMA y el Consejo Internacional de Asociaciones Químicas (International Council of Chemical Associations). Sin embargo, es mucho mayor la cantidad de productos “químico-intensivos” en el mercado, por ejemplo computadoras, teléfonos móviles, muebles y productos de cuidado personal.

La duplicación del mercado mundial de productos químicos entre 2017 y 2030 aumentará las emisiones, exposiciones, concentraciones e impactos perjudiciales para la salud y el medio ambiente a nivel mundial, a menos que se logre una gestión racional, concluyen.

En este contexto, los plásticos ocupan un lugar relevante como contaminante como parte de las principales tendencias a nivel internacional. El informe alerta que:

  • Se calcula que la producción anual de plásticos aumentará de 335 millones de toneladas en 2016 a aproximadamente 1124 millones de toneladas para 2050.
  • El crecimiento de la economía del plástico impulsa la demanda de aditivos químicos y productos químicos utilizados en la producción de plásticos; algunos de estos químicos son perjudiciales para la salud y el ambiente.
  • A modo de ejemplo, la concentración de ftalatos, algunos de los cuales son potenciales disruptores endocrinos, puede alcanzar hasta el 40% en algunos productos plásticos.
  • Los microplásticos se están acumulando rápidamente en el medio ambiente. Se encuentran en océanos, ríos, lagos, suelos y aire en el mundo, así como en sal, miel, cerveza, agua embotellada y de agua potable, peces y heces humanas. Por ejemplo, en se detectaron polipropileno, polietileno y otros microplásticos en sal comercial.

Destacan que recientemente se han tomado importantes medidas en normativa referida a plásticos, incluidas prohibiciones de plásticos de un solo uso, por ejemplo, en Kenia y en muchos otros países; la prohibición de importación de residuos por parte de China o la prohibición de venta de productos de cuidado personal que contengan microperlas, por ejemplo, el Reino Unido. Además de las iniciativas de ciudadanos y del sector privado para reducir la contaminación plástica. Sin embargo, sostienen que son necesarias nuevas medidas voluntarias y normativas, así como intensificar la investigación y desarrollo de proyectos más sostenibles.

Con respecto a los microplásticos, están incorporados en algunas de las tendencias del mercado global de productos químicos, específicamente:

Los productos “químico-intensivos” y las cadenas de proveedores globales complejas son un desafío para la circularidad. Los productos de uso diario hoy a menudo contienen cientos de productos químicos. Muchos de estos químicos pueden ser peligrosos y perjudiciales para la salud y un riesgo para el ambiente, y han generado preocupación para muchos gobiernos. Entre los ejemplos incluyen las microperlas en pasta de dientes, además del formaldehído en shampú, los ftalatos en envases de alimentos, ciertos retardantes de fuego en televisores y antimicrobianos, por ejemplo triclosán, en jabones.

Uno de los grandes problemas identificados es que la presencia de sustancias peligrosas en los productos, ya sea intencional o no intencional, plantea desafíos a la circularidad y a la implementación de la jerarquía de residuos, que enfatiza la reducción en la generación, la reutilización y el reciclaje. Los ejemplos mencionados son retardantes de fuego en juguetes para niños fabricados con plástico reciclado e hidrocarburos aromáticos policíclicos en juegos infantiles de caucho fabricados con neumáticos reciclados, que además son la principal fuente de microplásticos secundarios a nivel mundial. [2]

La producción, los productos en sí mismos y su descarte/residuos liberan grandes cantidades de contaminantes químicos, dejando en evidencia el uso ineficiente de los recursos. La producción, el uso y la eliminación de productos químicos continúan causando importantes emisiones de sustancias químicas peligrosas en ambientes interiores y exteriores. Los ejemplos destacados son los microplásticos de productos para el cuidado personal, además del formaldehído volatilizado de productos de madera prensada y los biocidas de alfombras.

Los contaminantes químicos son omnipresentes en el medio ambiente y en los seres humanos. Se siguen detectando contaminantes químicos en el aire, el agua, el suelo y la biota en todas las regiones. Los suelos en todo el mundo están contaminados por químicos peligrosos, incluyendo PCB, metales pesados ​​y ciertos pesticidas. Muchas sustancias químicas peligrosas, así como los microplásticos, se encuentran en alimentos para consumo humano. Microplásticos, residuos farmacéuticos, mercurio y muchas otras sustancias que generan preocupación se han detectado en cuerpos de agua y en animales marinos, que a menudo son consumidos por los seres humanos.

Una de las conclusiones del informe es que por mucho tiempo la agenda de sustancias químicas y residuos estuvo desasociada. Sin embargo, hoy se reconoce cada vez más que el diseño y el uso de productos químicos más seguros y los procesos de producción sostenibles son esenciales para reducir las liberaciones a lo largo del ciclo de vida de los productos químicos y productos en general, incluso durante las etapas de reutilización, reciclaje y eliminación. Estas soluciones “al inicio de la tubería”, en oposición a las de “final de tubería”, también ayudan a asegurar que las materias primas secundarias reinsertadas en una economía circular no están contaminadas con productos químicos peligrosos no deseados.

Por último, destacan que algunos países están adoptando normativa específica para hacer frente a 11 productos químicos o grupo de productos químicos: arsénico, bisfenol A, glifosato, cadmio, plomo, microperlas, neonicotinoides, organotins, hidrocarburos aromáticos policíclicos, ftalatos y triclosan.

 

[1] Global Chemicals Outlook II – From Legacies to Innovative Solutions, United Nations Environment Programme -UNEP- 2019. en cuya elaboración participaron 400 científicos y expertos representantes de gobiernos, organizaciones no gubernamentales, organizaciones industriales, el sector privado y académico e intergubernamentales.

https://www.unenvironment.org/explore-topics/chemicals-waste/what-we-do/policy-and-governance/global-chemicals-outlook

[2] Organizaciones piden que Diputados trate la ley que prohíbe los microplásticos agregados en cosméticos  http://circulodepoliticasambientales.org/#popup30

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