RENOVABLES Y BASURA CERO: EL APROVECHAMIENTO DE LA PODA PARA GENERAR ENERGÍA ELÉCTRICA

  • La Ley 27.191 crea un fondo para el financiamiento de proyectos renovables, abriendo un abanico de posibilidades de generación de energía limpia.
  • La Ciudad de Buenos Aires podría aprovechar la porción de los restos de madera para generar energía eléctrica.
  • Existen algunas controversias ya que la Ley de Basura Cero establece, entre otras cosas, la prohibición de incinerar Residuos Sólidos Urbanos.
  • Es claro que los residuos como plástico, papel, cartón, etc. no se puede considerar de ninguna forma como fuente de energía renovable, ni limpia, pero los restos de poda sí.
  • La biomasa es una fuente energía limpia, contemplada por la Ley Nacional como energía renovable.

Por Consuelo Bilbao @cebilba

 Durante el 2015 se sancionó la ley 27.191 de energías renovables que establece una contribución de las fuentes renovables de hasta 8% en el consumo de energía eléctrica para 2017 y alcanzar el 20% para 2025. Actualmente, solo el 2% del total de la generación es de fuentes renovables, pero durante el 2016 se licitaron 59 proyectos, que ya están en marcha, para generar energía renovable por 2.423 MW y permitirán alcanzar para fin de año el objetivo establecido.

 La Ley  27.191 crea un fondo para el financiamiento de proyectos renovables, abriendo un abanico de posibilidades de generación de energía limpia acorde a las características de cada región, por su abundancia o disponibilidad. En ese contexto, la ciudad de Buenos Aires podría aprovechar la porción de los restos de madera proveniente de la poda para utilizarlos como un insumo para alimentar una planta de biomasa para generar energía eléctrica.

 Un aprovechamiento de esta naturaleza sería beneficiado por los mecanismos de promoción previstos por la ley de renovables y además estaría en consonancia con la Ley 1854 de la CABA, conocida como Basura Cero, que promueve la reducción de los RSU que son enviados a relleno sanitario.

 Sin embargo existen algunas controversias, ya que la Ley de Basura Cero establece entre otras cosas, la prohibición de incinerar Residuos Sólidos Urbanos. Esta prohibición es el núcleo que coloca a la gestión de los RSU en una lógica de minimización en la generación de residuos y maximización de las prácticas de reciclado, recuperación y reutilización.

 Es claro que los residuos como plástico, papel, cartón, etc. no se pueden considerar de ninguna forma como fuente de energía renovable, ni limpia. Por ello, toda política de residuos bajo el paradigma Basura Cero prohíbe su combustión como alternativa. Completamente distinto es para el caso de los residuos forestales, que están contemplados por la Ley Nacional de Energías Renovables.

 Tanto la Ley Nacional 26190 del 2006, que promovió la generación eléctrica en base a fuentes renovables, como su Ley modificatoria 27.191, del 2015, contemplan a la biomasa entre el listado de  fuentes renovables, no así para el caso de los residuos. Al respecto el Diputado Juan Carlos Villalonaga, uno de los impulsores de la Le 26.190 en épocas que lideraba la organización Greenpeace, afirma: “nada de lo que está escrito en dichas leyes ha estado exento de intensos debates, múltiples revisiones e importantes logros. Ese listado implica el logro de básicamente tres cosas: exclusión de la energía nuclear; exclusión de la energía proveniente de la incineración de RSU e incorpora la energía hidroeléctrica sólo en un rango limitado de potencia. Esa lista no sólo define conceptualmente que es y que no es “renovable”, sino que además implicaba cuáles fuentes serán las beneficiadas por el régimen de promoción que se establecía en la ley”

 La Biomasa no es una fuente energética que haya estado en discusión, es una fuente que, con los adecuados criterios de aprovechamiento, provee energía limpia y renovable. Sus insumos son básicamente madera, restos de cultivos y otros residuos de la industria alimenticia como el bagazzo, cáscaras de maní, etc. Es uno de los recursos renovables que tiene un rol muy importante, para lograr el objetivo de disminuir la dependencia de los combustibles fósiles y reducir así emisiones de gases de efecto invernadero.

En el documento Escenarios Energéticos Argentina 2030″[1], una serie de organizaciones empresarias, académicas y no gubernamentales realizaron diferentes escenarios eléctricos, proyectaron para la biomasa un incremento significativo. Para Los Verdes la biomasa aportará el 6% de la electricidad al 2030, para Fundación Vida Silvestre el 16% y para el Grupo de Energía y Ambiente de la UBA, el 33%.

 La  Ciudad de Buenos Aires genera un mínimo de 500 tn/mes de restos de poda y un máximo de 2.500 tn/mes en temporada alta. Actualmente, trata parte de la poda en compost y chipeo para jardinería, pero otra parte se envía a relleno sanitario. Estos restos se podrían usar como insumo para una planta de biomasa. De este modo, la Ciudad aportaría energía limpia al sistema y se utilizaría de un modo muy eficiente un recurso disponible localmente.

 En cuanto a la Ley de Basura Cero, no debería haber contradicción ya que se trata de destinar una porción de los residuos de poda y madera que no tienen otro destino, como insumo para generar energía limpia. Absolutamente diferente a lo que se considera  como incineración de RSU. En este sentido, los restos de poda deberían estar contemplados como una fracción diferencial, comúnmente conocida como “residuos sujetos a manejo especial”, para los cuales existen programas específicos de tratamiento.

[1] http://www.escenariosenergeticos.org/fotos/downloads/2012/11/Informe-AGEERA-Ampliado.pdf

 

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