PRODUCIR Y CONSUMIR DE OTRA MANERA, ALGO MAS QUE UN ESLOGAN MARKETINERO

  • Mientras la industria produzca objetos con fecha de vencimiento, no será posible una política de consumo responsable efectiva.
  • Para que los cambios de los patrones de producción y consumo sean efectivos, deben estar liderados por el Estado a través de premios y castigos para la industria.
  • Los consumidores pueden tener un rol activo en el consumo responsable a través del ahorro de energía y la disminución en la generación de residuos domiciliarios.
  • Solo la iluminación representa aproximadamente el 15% del consumo mundial de electricidad y el 5 % de las emisiones globales.

Por Consuelo Bilbao

Las civilizaciones siempre han consumido a lo largo de las diferentes épocas para poder sobrevivir, pero en los tiempos que corren la sociedad estructura todas sus relaciones humanas en torno al consumo, ya no solo para vivir sino también para identificarse, ser aceptado por otros y reemplazar carencias emocionales. El consumidor se transformó en objeto de consumo, como lo definió el sociólogo Zygmunt Bauman en “Vida de Consumo”.

Existe consenso acerca que la actual sociedad del hiperconsumo genera graves impactos negativos sobre el ambiente y una presión desmedida sobre  los recursos naturales. El cambio de patrones culturales de producción y consumo y sus hábitos de vida, pueden ayudar de forma significativa a mitigar el cambio climático. En este sentido, promover el consumo responsable parece indispensable para logar una sociedad en equilibrio con el ambiente.

Sobre lo que no hay tanta coincidencia es acerca del rol del ciudadano como agente de cambio de esos patrones culturales de consumo. De nada sirve que una persona común compre agua mineral en bidones retornables, mientras una gran compañía produce e introduce al mercado millones de botellas plásticas de agua a precios irrisorios y sin pagar un céntimo por la basura que genera. Tampoco pareciera muy efectiva la concientización del consumidor responsable mientras la industria sigue aplicando la obsolescencia programada. Aunque queramos hacer un consumo responsable de los aparatos electrónicos, por ejemplo mantener nuestro celular por más de tres años, es casi una misión titánica.  Más allá de que llevemos a restaurar nuestro teléfono móvil y resistamos con una batería vencida, más tarde o más temprano ya no servirá. El avance de la tecnología nos obliga al recambio si queremos seguir conectados al mundo

No es solo necesario que los consumidores sean conscientes de los desechos que producen y como afectan al ecosistema, es clave que los productores entiendan que el modelo actual debe mutar hacia nuevos paradigmas de producción y negocios. Los consumidores ya no solo deben prestar atención en sus hábitos de consumo, sino exigir más información a los fabricantes y demandar nuevas leyes a los legisladores para consumir de forma responsable.

Para que los cambios de los patrones de producción y consumo sean efectivos, deben estar liderados por el Estado a través de premios y castigos para la industria. Ahora bien, que el rol protagónico para impulsar esos cambios sea de los gobiernos y de las industrias, no quiere decir que los consumidores no tengamos responsabilidad y rol activo  en ese cambio.

Hay fundamentalmente dos ejes en donde el consumidor responsable puede hacer la diferencia real para el ambiente, uno en materia de consumo de electricidad a través de la eficiencia energética y el otro en prevención de la contaminación, a través de la disminución en la generación del residuo domiciliario. Por ejemplo, solo la iluminación representa aproximadamente el 15 por ciento del consumo mundial de electricidad y el 5 por ciento de las emisiones globales de GEI[1].

Actualmente existen varias alternativas para iluminación: las lámparas incandescentes halógenas, las  conocidas como lámparas de bajo consumo y las LED. Las más eficientes son éstas últimas, de acuerdo a datos oficiales[2]; si se reemplazan las luminarias halógenas de uso residencial por LED, se generaría un ahorro del orden del 6 por ciento al 9 por ciento de la energía eléctrica.

Otro punto clave donde incide el consumo responsable es a la hora de disminuir la basura. El consumo responsable más que enfocarse en los productos ecofriendly, debe implicar el consumo menor. Consumir más agua de red, en lugar de aguas minerales embotelladas, consumir productos que puedan ser reutilizables o reciclables fácilmente. Elegir todo lo que represente menos packaching que terminan en la basura o consumir en menores proporciones frutas y verduras, para evitar que se nos pudran antes de tiempo y algo fundamental separar nuestros residuos para que puedan ser recuperados.

[1] Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)

[2] Ministerio de Energía y Minería de la Nación

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