UNA GOTA EN EL OCÉANO: EL PROBLEMA DETRÁS DE LAS PILAS EXPORTADAS A FRANCIA

  • El Ministerio de Ambiente anunció la exportación de las 10 toneladas de pilas recolectadas en 2008 por el Gobierno de la Ciudad y desde esa fecha acopiadas sin destino en un predio de la Ciudad.
  • La historia de las 10 toneladas de pilas deja en evidencia los problemas ambientales que genera la falta de una ley nacional que establezca un sistema de gestión, financiado por las empresas, para todos los residuos electrónicos, tal como las mismas empresas llevan adelante en otras partes del mundo.
  • Sin una ley nacional, una exportación puntual del año 2008 parece un logro modesto si consideramos que, desde hace casi 10 años, más de 400 millones de pilas por año no tuvieron tratamiento adecuado, y junto con el resto de la basura electrónica, terminaron arrumbadas en hogares o en basurales y rellenos sanitarios.

Lorena Pujó

El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación anunció la exportación a Francia de las 10 toneladas de pilas en desuso, que fueron recolectadas en 2008 por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y acopiadas por casi 10 años.

Lo que a primera vista parecería una noticia positiva, sin embargo, debe analizarse en su contexto. La historia de las 10 toneladas de pilas comenzó en el año 2008 con una campaña de recolección de pilas y baterías llevada adelante por el Gobierno de la Ciudad: se juntaron 10 toneladas de pilas primarias que iban a ser enviadas a un relleno de seguridad en la provincia de Córdoba, a cargo del Gobierno. Sin embargo, debido al rechazo de los vecinos de la localidad de Bouwer, donde se ubicaba el relleno de seguridad, nunca fueron llevadas. El Gobierno de la Ciudad tampoco pudo trasladarlas a rellenos de seguridad en otras provincias por la oposición del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires a la circulación en su territorio, por lo que quedaron acopiadas en un predio de la Ciudad.

El problema que enfrentó la Ciudad es que pilas y baterías están en una zona gris en materia de normativa, ya que si bien se las considera residuos domiciliarios, cumplen por otro lado con los criterios de residuos peligrosos por el tipo de elementos que las componen.

En el año 2010, el Gobierno porteño firmó un acuerdo con Energizer y Duracell, las dos principales importadoras, por el cual las empresas se comprometían a exportar las diez toneladas a un centro de reciclado en el exterior, asumiendo todos los costos de proceso. [1]

El convenio estaba basado en el principio de la Responsabilidad Extendida del Productor (REP), es decir, principio por el cual las empresas se hacen cargo legal y económicamente de sus productos, desde que son puestos en el mercado hasta que se transforman en residuos, tal como hacen estas empresas en otros países de Europa y América. Fue un antecedente fundamental, ya que en ese momento se estaba discutiendo en el Congreso Nacional una ley que establecía un sistema nacional de gestión de los residuos electrónicos, incluyendo pilas y baterías como parte de los Aparatos Eléctricos y Electrónicos -AEE-, en base a la REP. Sin embargo, este antecedente no fue suficiente porque el proyecto perdió estado parlamentario en 2012 y desde esa fecha no avanzó ninguno de los diversos proyectos presentados.

Se calcula, aunque no es un dato actualizado, que cada persona consume 10 pilas anuales, es decir, desde 2008 más de 400 millones de pilas no recibieron un adecuado tratamiento y están arrumbadas en los hogares o mezcladas contaminando en rellenos sanitarios o basurales. Además, son sólo una fracción de la basura electrónica. El informe de la Universidad de las Naciones Unidas, elaborado en conjunto con la Asociación de empresas de la industria móvil GSMA, afirma que cada vez generamos más basura electrónica, y que Argentina es el tercer país de la región, detrás de Brasil y México. Destacan asimismo que la generación de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos -RAEE- por persona pasará en el país de 5,6 kg en 2009 a 7,8 en 2018. [2]

Los RAEE son la fracción que más crece de los residuos domiciliarios por el gran recambio de aparatos y es al mismo tiempo, la más perjudicial para el ambiente por el tipo de sustancias peligrosas que los componen como el plomo, el cadmio y el mercurio.  [3]

El Ministerio informó que el embarque de las 10 toneladas fue financiado por las empresas bajo el principio de REP. Sin embargo, sin una ley nacional que contemple no sólo pilas sino también computadoras, televisores, celulares, heladeras y el resto de los RAEE, un envío puntual de 10 toneladas acopiadas desde 2008 parece un logro modesto.

[1] http://www.greenpeace.org/argentina/es/noticias/Duracell-y-Energizer-firmaron-con-la-Ciudad-el-Convenio-para-hacerse-cargo-de-las-10-toneladas-de-pilas/

[2] http://www.gsma.com/latinamerica/es/medio-ambiente-movil

[3] http://www.greenpeace.org/argentina/Global/argentina/report/2010/7/informe-gestion-pilas-baterias.pdf

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