CUANDO HASTA EL ENVOLTORIO CONTAMINA

  • Un informe reciente detectó la presencia de sustancias perjudiciales para el ambiente y la salud en envoltorios de comida rápida en Estados Unidos.
  • Esta investigación es sólo un ejemplo de la creciente presencia de sustancias químicas fabricadas por el hombre en una gran cantidad de productos y bienes que consumimos o con los que estamos en contacto.
  • Si bien algunas empresas han comenzado a trabajar en programas de producción más limpia para eliminar sustancias peligrosas, para el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente -PNUMA- sólo una fracción de las más de 140.000 sustancias químicas presentes en el mercado fue estudiada para conocer sus impactos en el ambiente y la salud.
  • Aunque se ha identificado que en Asia, Africa y América Latina están los países expuestos a mayores riesgos por el traslado de la producción, uso y eliminación de sustancias químicas desde los países desarrollados, en Argentina el tema ni siquiera se ha comenzado a debatir.

Por Lorena Pujó

Una investigación realizada por un grupo de ONG y agencias de Gobierno en Estados Unidos determinó la presencia de sustancias perjudiciales para la salud y el ambiente en envoltorios y packaging en 400 muestras de 27 cadenas de comida rápida. Los resultados, publicados por la revista Environmental Science and Technology Letters, revelan que el 40% de las muestras totales dio positivo por presencia de PFC (per- y poli- fluorocarbonos). [1]

La exposición a ciertos tipos de PFC y químicos sintéticos ha sido asociada al cáncer, enfermedades de tiroides, inmunosupresión y reducción de la fertilidad. Si bien el estudio aclara que no hay daños a la salud al contacto directo con los envases, una vez que químicos como los PFC se liberan al ambiente muchos se degradan lentamente y se dispersan en aguas y suelos, llegando luego a la cadena alimentaria.

Esta investigación es sólo un ejemplo de la creciente presencia de sustancias químicas en la mayor parte de los productos y bienes que consumimos, usamos y que nos rodean diariamente. Si bien algunas empresas han comenzado a reemplazar sustancias con conocidos efectos perjudiciales a la salud y el ambiente, la realidad es que en muchos casos no se analizan los impactos de las nuevas sustancias que se introducen en su reemplazo en los procesos productivos y que pueden tener los mismos  o peores efectos negativos  sobre la salud.

Un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) Perspectivas de los productos químicos a nivel mundial, [2] alertaba que, si bien en los últimos años las convenciones internacionales, algunos gobiernos y  empresas han avanzado en mejorar la gestión de los productos químicos, los resultados son insuficientes. Informan que:

  • De las más de 140.000 sustancias químicas que se encuentran en el mercado, sólo se ha hecho una evaluación exhaustiva de una fracción para determinar sus efectos en la salud humana y al ambiente.
  • Las ventas mundiales de productos químicos van a aumentar alrededor de un 3% al año hasta 2050.
  • África y Oriente Medio registrarán un incremento de un promedio del 40% en la producción de productos químicos y en América Latina será de un 33% entre 2012 y 2020.

Además, destacan que la situación se agrava si se tiene en cuenta que hoy existe una transferencia de producción, uso y eliminación de los productos químicos desde los países desarrollados a países con economías emergentes y países en desarrollo, donde la normativa y los controles suelen ser menos estrictas.

El informe concluye que se puede afectar al suministro de agua, la seguridad alimentaria, el bienestar y la productividad de los trabajadores debido a la contaminación y las enfermedades relacionadas con el uso, la producción y la eliminación poco sustentable de los productos químicos.

En Argentina ni siquiera se está dando el debate ni se está analizando como hacer frente a esta creciente amenaza; los programas gubernamentales de producción más limpia no parecen suficientes. Sólo algunas grandes empresas exportadoras controlan la presencia de un número de sustancias limitado en productos debido a que deben cumplir, por ejemplo, normativa europea que impone restriccciones.

[1]Fluorinated Compounds in U.S. Fast Food Packaging. Environmental Science and Technology Letters. Diciembre, 2016.  http://pubs.acs.org/doi/pdf/10.1021/acs.estlett.6b00435

[2] Perspectivas de los productos químicos a nivel mundial. PNUMA. Septiembre, 2012. http://www.pnuma.org/informacion/comunicados/2012/050912/

 

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