ACUERDO SOBRE SUBVENCIONES A LA PESCA: UN PASO FIRME HACIA LA LUCHA CONTRA LA PESCA INDNR

Por Ana Norkus*

Publicado originalmente en la Agenda Ambiental Legislativa 2023

El mundo se encuentra hoy inmerso en profundas transformaciones del orden internacional. Los devastadores efectos económicos y sociales de la pandemia, la crisis climática, las emergencias humanitarias, la profundización de la desconfianza hacia los organismos internacionales y un multilateralismo puesto en jaque configuran los nuevos y complejos desafíos a los que nos enfrentamos como humanidad.

Frente a los retos que implica la reconfiguración del escenario mundial, es importante no perder de vista los procesos multilaterales en marcha que han logrado gestar soluciones a desafíos globales. La adopción por consenso del Acuerdo sobre Subvenciones a la Pesca, luego de más de 20 años de conversaciones en el marco de la Organización Mundial de Comercio (OMC), es un acontecimiento alentador en este sentido, en especial tratándose de un organismo donde se sienta a negociar alrededor del 98% del comercio mundial.

Este hito ocurrió durante la 12º Conferencia Ministerial (CM12) de la OMC, celebrada en Ginebra del 12 al 17 de junio de 2022. En un escenario internacional donde el multilateralismo se resiente cada vez más, encarna verdaderamente un logro histórico en varios aspectos.

En primer lugar, es la primera meta de los Objetivos de Desarrollo Sostenible que se cumple plenamente (1) y, por si fuera poco, mediante un acuerdo multilateral. Esto representa un paso muy importante en términos de conservación de los océanos, siendo que la biodiversidad marina es vital para la salud de las personas y de nuestro planeta, así como una valiosa fuente de trabajo y de sustento para más de tres mil millones de personas en el mundo. Teniendo en cuenta el gran valor ambiental y económico de los océanos, es menester priorizar su protección y manejo sostenible.

Asimismo, se trata de la primera disposición de la OMC que se centra exclusivamente en la temática ambiental, y el segundo acuerdo alcanzado en el marco del organismo desde su creación. Ello pone en relieve la imperiosa necesidad de aumentar la cooperación internacional en torno a la protección ambiental, y demuestra cómo cada vez más los tomadores de decisiones entienden la crisis climática y la degradación de los ecosistemas como una amenaza global a hacer frente en conjunto.

Puntualmente, el Acuerdo representa un instrumento valioso en la lucha contra la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR), prohibiendo las subvenciones a la pesca perjudiciales, en gran medida responsables de la sobrepesca y, por consiguiente, del agotamiento de las poblaciones de peces en el mundo. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la pesca INDNR es responsable de la pérdida de 11 a 26 millones de toneladas anuales de pescado, lo cual equivale a un valor económico estimado de 10 a 23 mil millones de dólares (2). Los subsidios perjudiciales socavan los esfuerzos para restaurar la pesca mundial y las fuentes de empleo asociadas a ella, produciendo que la pesca oceánica genere $50 mil millones de dólares menos por año de lo que podría (3).

La disposición prohíbe tres formas de subvención; aquellas que contribuyen a la pesca INDNR; respecto a las poblaciones sobreexplotadas y, por último, las otorgadas a la pesca o las actividades relacionadas con la pesca en zonas no reguladas de alta mar.

Sobre las subvenciones que contribuyen a la pesca INDNR, el Acuerdo las prohíbe cuando un Miembro ribereño, un Estado Miembro del pabellón o una organización o arreglo regional de ordenación pesquera pertinente haya adoptado una determinación de pesca INDNR, dentro de su respectivo ámbito de competencia. Se establecen orientaciones respecto al procedimiento a seguir de cómo la determinación de pesca INDNR activa la prohibición de la subvención, así como su proporcionalidad.

Respecto a las subvenciones a las poblaciones sobreexplotadas, la disposición impide las subvenciones a la pesca respecto de las poblaciones que se encuentren en situación de sobreexplotación, según lo haya determinado un Miembro ribereño o una organización o arreglo regional de ordenación pesquera.

Finalmente, sobre las subvenciones otorgadas a la pesca en zonas no reguladas de alta mar, el Acuerdo prohíbe las subvenciones perjudiciales a la pesca fuera de la jurisdicción de un Miembro ribereño o un no Miembro ribereño, y fuera del ámbito de competencia de una organización o arreglo regional de ordenación pesquera.

En este punto es conveniente recordar algunas cifras alarmantes de la FAO sobre la situación global de los recursos pesqueros. Según el organismo, el porcentaje de poblaciones de peces que se encuentran en niveles biológicamente sostenibles disminuyó del 90% en 1974 al 64% en 2019 (4). Esta tendencia de empeoramiento es un llamado de atención a tomar medidas urgentes y eficaces para garantizar la sostenibilidad del recurso.

Por otro lado, una investigación elaborada por Oceana (5) arrojó que en el año 2018 se proporcionaron aproximadamente $35 mil millones de dólares en subsidios a la pesca al sector pesquero mundial a través de fuentes públicas. De ese total, los subsidios perjudiciales representaron alrededor del 63%: unos $ 22 mil millones de dólares. Las cifras confirman lo evidente: al limitar las subvenciones a la pesca INDNR, el Acuerdo se articula como un poderoso instrumento para la lucha mundial contra este tipo de pesca.

Argentina tiene un largo y complejo historial con la pesca ilegal. Año tras año, el mar argentino sufre los efectos ambientales y económicos de las incursiones ilegales en su Zona Económica Exclusiva por parte de flotas extranjeras que recorren grandes distancias. Estas flotas logran sostener sus operaciones en gran parte gracias al financiamiento gubernamental que reciben. De esta manera, el Acuerdo sin dudas limitaría la presencia de estos buques, que no sólo compiten de manera desleal perjudicando nuestra industria pesquera nacional, sino también pueden llevar al colapso del ecosistema marino.

Por esa razón, para nuestro país es muy positivo contar con esta herramienta para combatir la pesca ilegal. Para que el Acuerdo entre en vigor, se precisa la aceptación de dos tercios de los miembros de la OMC. Suiza se convirtió en el primer miembro en presentar formalmente su instrumento de aceptación, y más tarde Singapur, convirtiéndose en el primer Estado ribereño en ratificar.

Es importante que Argentina haga lo propio, y para ello el Congreso debe dar el primer paso para su aprobación. Si bien aún no contamos con el Mensaje oficial enviado desde el Poder Ejecutivo solicitando la aprobación del Acuerdo, ya existe una iniciativa parlamentaria de la Diputada Mariana Zuvic (CC-JxC), presentada a comienzos de este año (6). Acompañado por una veintena de legisladores del interbloque de Juntos por el Cambio, el proyecto fue girado a las comisiones de Relaciones Exteriores y Culto en primera competencia, y en segundo lugar a la comisión de Intereses Marítimos, Fluviales, Pesqueros y Portuarios.

El delicado equilibrio de los ecosistemas marinos necesita ser conservado mediante esfuerzos que comprometan a toda la comunidad internacional. No sólo se trata de una cuestión ambiental: es una cuestión económica y de protección de fuentes de trabajo que emplean miles de personas, de seguridad alimentaria y de sostenibilidad del recurso pesquero. Aquí es donde las soluciones multilaterales juegan un papel significativo y, si bien la pesca INDNR es una problemática demasiado compleja que debe ser abordada bajo múltiples aristas, el Acuerdo de Subvenciones a la Pesca es sin dudas un paso firme en la dirección correcta.

*Autora:

Ana Norkus es Licenciada en Relaciones Internacionales. Es asesora parlamentaria en la Honorable Cámara de Diputados de la Nación.

Referencias:

(1) La meta 14.6, que corresponde al Objetivo 14 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible establece “prohibir ciertas formas de subvenciones a la pesca que contribuyen a la sobrecapacidad y la pesca excesiva, eliminar las subvenciones que contribuyen a la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada y abstenerse de introducir nuevas subvenciones de esa índole, reconociendo que la negociación sobre las subvenciones a la pesca en el marco de la Organización Mundial del Comercio debe incluir un trato especial y diferenciado, apropiado y efectivo para los países en desarrollo y los países menos adelantados”

(2) https://www.fao.org/3/i6069s/i6069s.pdf

(3) https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/oceans/

(4) https://www.fao.org/publications/sofia/2022/es/

(5) https://oceana.org/wp-content/uploads/sites/18/OceanaDWF_FinalReport.pdf

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